Rolando Revagliatti
El aforismo es un género complejo, algo cejijunto, explosivo y fascinante que, por suerte, para todos los de buen corazón, está de vueltauna vez más. El aforista, un simple sujeto que pretende entender, no alcanzaría a ser más que un soñador, incluso letrado, o un funámbulode arrabal que suele desearlo casi todo con un ahínco literario estupendo.Abre el juego de este muy interesante breviario, entonces, Revagliatti con su: “Sabrás de la garrapata de mis versos / o si no / no sabrás nada”.Este pensamiento lacónico que acierta se torna insoslayable, la piedra de obsidiana en el zapato equivocado, todos recordamos lo que yaadvertía hace un tiempito Décimo Junio Juvenal sobre el talante humano: “Nadie se hace malvado de repente”; o estotro del mejor Goethe:“Aprovecha tu buen estado de ánimo, se presenta muy raramente”. Rolando tercia, aquí, con una imbricada sutileza y unas enigmáticascorreas: “El masoquismo hace estragos / en un sinnúmero de sádicos”.