Lorena Blanco
En un mundo donde muchos han confundido el amor con un juego, este libro es un recordatorio de que el amor bonito aún existe. No se trata de amores perfectos ni de promesas vacías, sino de personas reales que eligen cuidarse, respetarse y construirse cada día. Entre poemas íntimos y principios claros, estas páginas celebran lo cotidiano: un café compartido, una risa a mitad de la tarde, un silencio que abraza más que las palabras. Hablan de la exclusividad, de la paciencia, de la ternura que resiste incluso en medio de las tormentas. Este no es un libro de desamor. Es una declaración de fe en los vínculos que sanan, en la lealtad que no necesita testigos y en la belleza de elegir al mismo corazón una y otra vez. Porque el amor bonito sí existe. Y estas páginas son prueba de ello. 10