Guiovani Gastañaga Alvarez
Este modesto libro, fundamentado en una etapa de mi vida que fue desagradable y nefasta, generada por individuos de mala fe, busca evidenciar que, al adoptar una filosofía de vida estructurada, los individuos tienen la capacidad de reconfigurar en cualquier instante de su existencia, el camino por el cual estaban transitando. Además, señala que las dificultades e inconsistencias que se manifiestan como problemas, se transforman en elementos necesarios para modificar y redireccionar los esfuerzos hacia otras perspectivas.Cultivar una filosofía de vida estructurada, es concebir el mecanismo para alcanzar una autorrealización, sustentada en principios, valores y creencias, así como de disponer de capacidades y destrezas claras y concretas en todo momento, como herramientas para enfrentar con tesón, ímpetu y constancia cualquier problema que se le presente, sin importar la magnitud con la cual esta se haya evidenciado.Es esencial para cada individuo, desde su etapa formativa, que se ubica en la fase de la dependencia, comenzar a cultivar una filosofía de vida estructurada. Esta se fortalecerá por medio de las dimensiones del raciocinio y la experticia, habilidades esenciales que todo ser humano debe disponer para poder abrir nuevas ventanas frente a las adversidades que se le puedan presentar.El liderazgo y la inteligencia emocional son las herramientas fundamentales para poner de manifiesto la filosofía de vida estructurada, ante la evidencia de problemas y cómo abordarlos para poder salir o cambiar de dirección en el momento que razonablemente sea adecuado y oportuno.Te estoy mirando, se convierte en un libro dirigido a todas las edades de la población, en reconocimiento a la mirada profunda de la perrita Cereza presente en la portada del libro. En realidad, como reflexión, esta muestra la orografía de tu persona que realmente recae en tu conciencia, quien es el mejor arbitro del campo de juego, llamado vida. Es aquel que te observa constantemente de tus acciones positivas como negativas que haces, de tus mentiras, de tus falsedades, tus agravios o el sinnúmero de cosas reñidas por la sociedad; pero también de tus aciertos, de tu bondad, es decir, del lado positivo de tu vida, al punto de cultivar alguna vez el sentido de la filantropía y el altruismo. Por eso no te olvides nunca, te estoy mirando....