Amaury Pérez Banquet
Pensamos en el mar y de inmediato la conciencia se impregna de lo insondable, de la bella y descomunal realidad que se nutre de olas, algas, peces, espuma, barcos, veleros, piratas y sirenas, líquenes y misterios. Por allá, en lo profundo de la mente, surgen estampas en las que Ulises y Poseidón, Ismael y el capitán Ahab, Moby Dick, Circe y Calipso, Santiago, (el de El viejo y el mar) y los argonautas, Pierre Aronnax y el capitán Nemo, son actantes que tienen en el pelágico seno su asidero y su infierno, su gloria y su orfandad.O se captan excelsas palabras que lo celebran, como las de Paul Valéry. O las de Rafael Alberti, Whitman, Neruda, Alfonsina Storni, Cernuda y Dickinson, entre incontables otros. Y si nos situamos en la poesía colombiana, de seguro descubriremos poemas de Gregorio Castañeda Aragón, Héctor Rojas Herazo, Helcías Martán Góngora, Jorge Marel, Meira y de muchísimos cantores más.Poetas frente al mar es una compilación en la que aparecen textos de varios poetas del Caribe colombiano y uno panameño. Son textos diversos, que no necesariamente mencionan al mar, pero sí fueron creados asentados ante su esplendor, ante su inmensidad, ante su magia. Los creadores que aparecen han tenido al mar de una u otra forma como compañero de jornada para poder ofrendar efluvios sensoriales y halos existenciales emparentados con el amor, la soledad, la muerte, el trabajo, el dolor, la nostalgia, lo sacro y lo profano, el tedio, las estaciones metafísicas, la melancolía, los fósiles amados, el ego, la noche y la mañana, el fuego y la nada, la desolación y el gozo, el llanto y la tragedia.Son 30 voces que conectan al lector con un manojo de percepciones y de reflexiones, de luces y de sombras, de vítores y de olvidos. O sea, con la vida y sus bemoles, con sus oasis y su encanto, con su enigma y su fragancia, con su hedor o su esperanza.