Gustavo De Los Bueis Martínez
Los valles del Pirineo se convierten en telón de fondo de ocho etapas de montaña, narradas entre el humor y la metáfora, tras las huellas del oso Camille, el último oso autóctono del Pirineo occidental.Este libro no es un manual de montaña, no enseña a orientarse en la niebla, ni a encender una hornilla en condiciones de viento moderado, ni ilustra técnicas de supervivencia alpina. En sus páginas no encontrará el lector consejos técnicos, altitudes precisas ni comparativas de mochilas ultraligeras. Este libro es otra cosa, es un cuaderno de pensamientos que brotan cuando la pendiente se pone seria.“Los días inclinados” es un registro íntimo, la bitácora de un senderista inexperto. Recoge esas pequeñas revelaciones que se producen cuando uno camina cuesta arriba sin más recompensa que el maltrato articular y el diálogo interior musitado al compás del cansancio.A medio camino entre el ensayo espiritual y la crónica de senderismo “amateur”, esta obra, escrita con humor, poesía y cierta torpeza deliberada, no busca enseñar a caminar mejor, sino a entender por qué seguimos caminando, porque en la montaña, como en la vida, hay días llanos y días inclinados, días que exigen más de lo que creíamos tener, y son estos últimos… los que nos revelan con una nitidez inusual quiénes somos.Es, sobre todo, una invitación a caminar —por fuera y por dentro— con la certeza de que «los días inclinados» son, paradójicamente, los que más nos enderezan.