Gerardo Vargas Hurtado
9781088094945’La Batalla de Arica’ fue escrita por el periodista e historiador ariqueño Gerardo Vargas Hurtado (testigo presencial de la época), esta obra es un estudio detallado y documentado sobre la defensa del puerto de Arica durante la Guerra del Pacífico. Su propósito es enaltecer el sacrificio del Coronel Francisco Bolognesi y sus soldados, ofreciendo una narrativa que contrarresta las versiones de la historiografía chilena de la postguerra.Tras la derrota en el Campo de la Alianza (Tacna), la guarnición de Arica quedó abandonada a su suerte, cercada por tierra y mar.Fortificaciones: La plaza contaba con defensas en el Morro y baterías en el Norte y Este, reforzadas con minas y polvorazos bajo la dirección del ingeniero Teodoro Elmore. No obstante, el armamento era mayoritariamente anticuado frente a la superioridad tecnológica y numérica del ejército chileno.Recursos: A pesar del bloqueo, Bolognesi logró asegurar víveres, abrigo y dinero (gracias al apoyo de ciudadanos como el italiano Domingo Pescetto) para mantener la moral de sus 1,600 milicianos.El 5 de junio, ante la intimación de rendición del parlamentario chileno Juan de la Cruz Salvo, Bolognesi pronunció su célebre sentencia: ’Tengo deberes sagrados que cumplir y los cumpliré hasta quemar el último cartucho’. Esta decisión fue ratificada unánimemente por su junta de jefes.El Juramento de los Héroes: En vísperas del combate, los oficiales peruanos ratificaron su compromiso de morir defendiendo la plaza en una emotiva ceremonia con espadas desenvainadas.(7 de Junio)El Combate: El ataque chileno se inició por el Este hacia las baterías Ciudadela y Este. La resistencia fue feroz, destacando actos como el de Alfredo Maldonado, quien hizo volar la santabárbara de la Ciudadela antes de rendirse.El Sacrificio Final: La lucha culminó en la meseta del Morro, donde sucumbieron Bolognesi, Moore, Ugarte, Inclán y Arias y Aragüéz. El monitor Manco Cápac fue hundido por su propia tripulación para evitar que cayera en manos enemigas.Consecuencias: La toma de la ciudad fue seguida de actos de pillaje e incendios, y el fusilamiento de prisioneros en las gradas de la iglesia parroquial, hechos denunciados por diplomáticos extranjeros de la época.