Fernando de Jesús Hernández Estrada
En el entorno convulso de la construcción de México como país, en su intento por insertarse en un mundo cambiante y con instituciones que nacen, pero que, debido a la corrupción imperante en todos sus estratos, van deformándose sin remedio, transcurre este angustioso camino que ha llevado a vivir en un medio en el que la farsa y el engaño son el acontecimiento cotidiano.La pobreza —no solo alimenticia o patrimonial, sino también espiritual— es el caldo de cultivo en el que se sitúa esta narración. Es una obra de ficción, pero retrata el mundo de la sociedad mexicana de una manera sospechosamente cercana, de modo tal que parece la biografía de algún personaje real.Una mujer, nacida de la violencia sexual y la pobreza, crece como paria y engendra en su corazón sentimientos poderosos que superan el tiempo y la cultura, hasta asentarse en la propia percepción de que lo que pueda obtener en el mundo solamente será por la fuerza y el empeño de sí misma. Al paso de los años, se construye en su interior la idea firme de que el mundo está ahí para su usufructo.Solo de ella dependerá, y esta convicción la llevará a dar cuerpo a este libro. Pasar por encima de las personas es una artimaña lícita y necesaria, aunque eso implique dañar a sus propios seres queridos.Sobra decir que, si bien un autor no es ajeno a las influencias del medio en el que se desenvuelve, las personas, circunstancias y hechos que se describen son solo producto de la imaginación, en ocasiones febril, del autor, así que habrá que despreocuparse de encontrarse retratado en este libro. Las personas e instituciones, con frecuencia, se entrelazan con narrativas imaginarias y fantasiosas que de ningún modo pueden interpretarse necesariamente como espejo de la realidad, así que esperemos que aún ellas resulten indemnes.