Norberto Díaz-Granados
Es interesante poder mirar a este ser —ángel o demonio, depende desde qué o cuál cultura lo veas— con una óptica distinta. Verle como alguien que ayuda y es el prisionero de un designio aun mayor que él o ella misma, que no tiene alternativa ni opción, sino cumplir su orden establecida, permite entender que sólo es un paso más en la vida. Sin embargo, sin pudor alguno, el autor desnuda no sólo al que pierde, sino también al que se va. Desnuda sus pensamientos, sus ideas, sus deseos más allá de la vida y lo que esperan ver o encontrarse después. Finalmente, devela un gran misterio de la muerte y de la vida y del sempiterno debate por las víctimas que fue censurado al entendimiento de todos los mortales. Es un poemario que no debes ni puedes dejar de leer, de seguro lo recordarás en tu tránsito por la vida, en tu viaje con el barquero y en tu destino en el más allá. 10